El verano poco a poco está llegando a su fin, y eso
significa que este grupo de becarios que lleva dos meses en el Huelva
información se desintegrará en breve. Como si de un reality show se tratara,
cada semana irán desapareciendo becarios hasta no quedar ninguno. Atrás
quedaran muchos momentos, sobretodo aquellos jijis y jajas, es que nos gusta
reírnos, en realidad cualquier cosa menos trabajar como digo siempre.
Estos días leeremos en los Facebook de nuestros conocidos frases
del tipo “que pena que acaba el verano, ya no podré ir a la playa” y nosotros
diremos “que pena se acaba el verano, no tendré que escribir sobre croché,
elaborar la agenda o pasar la noticia de un tal Tristancho”. Cuando ya no
estemos en el periódico tendremos ganas de ir, es el Síndrome del Precario (no
se si va con mayúscula o minúscula, ya que me lo corrija Laguna que es el que
controla), es como el Síndrome de Estocolmo, pero mucho peor, porque encima el
susodicho quiere trabajar sin cobrar.
Una de las cosas que más orgullosos me siento es de pertenecer
a una generación única en su especie, gente que trabaja por amor al arte, o por
amor a tener algo en su curriculum, pero que al final le termina gustando lo
que hace. Los becarios somos muy fácil de reconocer, si encuentras a gente de
piel blanquecina con aspecto de que no le haya dado el sol desde que Jordi
estaba en la facultad (Me refería a Landero mal pensados), eso es un becario.
Para nosotros, el fin del verano, no es más que el final de
una etapa de nuestras vidas. En estos dos meses he aprendido mucho, por
supuesto, pero sobretodo me llevo la suerte de haber conocido a unos compañeros
que han compartido precariedad y que desde luego valen todos mucho. Cada uno
tiraremos por diferentes caminos, algunos tienen que terminar sus carreras,
otros empezarán nuevas formaciones, y otros como yo, iremos de cabeza al paro
como 6 millones de españoles, no es original pero es lo que hay. Cuando cada
uno de este grupo de precarios lo necesite, yo estaré ahí y quiero que cuenten
conmigo, porque siempre nos quedará París, digo Huelva.
Podría escribir muchas cosas, pero ya lo haré más adelante,
que uno se lleva todo el día escribiendo y hacerlo en el tiempo libre es un
poco de masoca. Y como no puede ser de otra forma, terminaré mi entrada con una
frase que resume todo lo anterior “Pos llévate esta”.

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