Comienzo mi primera intervención con una frase que me marcó durante la carrera, y que me ha venido varias veces a la cabeza a lo largo de estas prácticas.
La marcha de becarios continúa en el Huelva, parecemos la millonésima edición de Gran Hermano, pero con caché. En estos días he notado la falta del milenium en el escritorio de mi ordenador, las sienes y sienes de agendas de Elena Llompart en la mesa, o el brillo de labios en la de Inma Gallego, las bromas de Chacho, los cabreos de Laguna, Carmen, Raquel, los gitanitos de Manolo, el ambiente que nosotros le hemos dado a la redacción... en definitiva vuestra presencia. Y es que dos meses dan para mucho, para hacer de personas desconocidas personas indispensables. Hemos construido una pequeña familia a base de precariedad, horas, agobio y 40º de calor veraniego, pero al fin y al cabo, una familia.
Como dijo Pablo, vamos saliendo y vamos tomando caminos diferentes. Sea donde sea de donde vengamos o a dónde vayamos, creo que me he cruzado con grandes personas, que van a ser grandes periodistas. Como Pablo, me siento orgullosa de pertenecer a una generación única, que puede comerse el mundo si quiere, aunque el discurso oficial se empeñe en mermar sus sueños. Por suerte o por desgracia, hemos escogido una profesión dura, pero muy hermosa, que nos hace más humanos, partícipes de lo que ocurre y capaces de hacer que las cosas cambien.
Para mí han sido dos meses para aprender, para crecer y para ser mejor periodista. Señores, que sean felices.
Becarios del mundo
miércoles, 5 de septiembre de 2012
miércoles, 29 de agosto de 2012
Trabajar durante el verano (Original)
Alejandro iba publicar un reportaje sobre los trabajos en verano en el que salía hablando yo como voz de los becarios precarios que se pasan todo el verano puteado cobran una porquería. La jefa ha dicho que "endogamias
no", así que vamos subir en nuestro blog el artículo original de nuestro compañero Alejandro para todos lo podamos disfrutar.
Trabajar durante el verano es posible
A. García
Orta / HUELVA
No
son puestos con grandes sueldos, ni suelen ser desempeñados durante
todo el año, pero los llamados trabajos de verano son muy demandados
por los jóvenes. En plena crisis, el trabajo no abunda, y menos en
la juventud, pero es en verano cuando más empleos jóvenes se crean,
en sectores turísticos y de la hostelería generalmente. Existen
muchos perfiles de gente joven que realiza este tipo de trabajos
acompañados del calor, aunque algunos se desempeñen también el
resto del año.
Algunos
trabajos se dan en épocas casi exclusivamente estivales, como las
heladerías. Tal es el caso de María Rodríguez, costarricense de 24
años que decidió dar el paso de montar su propio negocio en Huelva
junto a la familia de su marido, procedente del País Vasco. Otro
empleo clásico del verano es el del socorrista de playa o de
piscina, puesto desempeñado casi exclusivamente por gente joven que
busca ganar un dinero extra, como es el caso de Sergio Romero, que
trabaja en las playas Punta del Moral e Isla Canela.
Además
de las características de ser trabajos temporales o en época de
vacaciones, atrae especialmente a los estudiantes, por varios
motivos. En algunos casos, como el que comenta Rogelio Pinto,
estudiante de derecho en la Onubense y empleado en un cine, trabaja
en verano para pagarse sus estudios universitarios, por tener a su
familia en el paro. No es este el único caso, ya que también
encontramos al perfil de estudiante que dedica su verano a hacer
prácticas de formación, en concreto en empresas relacionadas con
los estudios. En este sentido nos dice Pablo Vázquez, licenciado en
Ciencias de la Comunicación, que le interesan mucho las prácticas
en empresas “porque están relacionadas con mi carrera, y me
permite ampliar mi currículum a la hora de entrar en el mundo
laboral”.
No
sólo hay estudiantes que dedican su verano a trabajar: están
aquellos que tienen que acudir a escuelas y academias para los
exámenes de septiembre. Las academias están especialmente
demandadas en esta época de tránsito entre un curso y otro, por lo
que también debe contratar personal extra. En cambio otras empresas,
ya no sólo de hostelería o de academias, sino de cualquier otro
sector, cubren las vacaciones de su personal titular.
Los
trabajos de verano, en definitiva, son una circunstancia necesaria
para mucha gente, y una de las necesidades para uno de los sectores
con más complejidades en esta época de crisis: la juventud.
“Trabajar
en verano es sacrificado, pero merece la pena “
Licenciado
en Ciencias de la Comunicación, está como becario en Huelva
Información, aunque también tuvo otros trabajos en este periodo
estival. “Este verano estuve trabajando en el programa Se
llama copla hasta
que terminó, y luego me incorporé al periódico”. Pablo también
ha compaginado sus trabajos periodísticos con la organización de
una caseta en las Fiestas de Mazagón, que además se llevó el
primer premio, declara. “Trabajar en verano es sacrificado, pero
merece la pena para mi formación”, comenta Pablo.
martes, 28 de agosto de 2012
No quedan días de verano
El verano poco a poco está llegando a su fin, y eso
significa que este grupo de becarios que lleva dos meses en el Huelva
información se desintegrará en breve. Como si de un reality show se tratara,
cada semana irán desapareciendo becarios hasta no quedar ninguno. Atrás
quedaran muchos momentos, sobretodo aquellos jijis y jajas, es que nos gusta
reírnos, en realidad cualquier cosa menos trabajar como digo siempre.
Estos días leeremos en los Facebook de nuestros conocidos frases
del tipo “que pena que acaba el verano, ya no podré ir a la playa” y nosotros
diremos “que pena se acaba el verano, no tendré que escribir sobre croché,
elaborar la agenda o pasar la noticia de un tal Tristancho”. Cuando ya no
estemos en el periódico tendremos ganas de ir, es el Síndrome del Precario (no
se si va con mayúscula o minúscula, ya que me lo corrija Laguna que es el que
controla), es como el Síndrome de Estocolmo, pero mucho peor, porque encima el
susodicho quiere trabajar sin cobrar.
Una de las cosas que más orgullosos me siento es de pertenecer
a una generación única en su especie, gente que trabaja por amor al arte, o por
amor a tener algo en su curriculum, pero que al final le termina gustando lo
que hace. Los becarios somos muy fácil de reconocer, si encuentras a gente de
piel blanquecina con aspecto de que no le haya dado el sol desde que Jordi
estaba en la facultad (Me refería a Landero mal pensados), eso es un becario.
Para nosotros, el fin del verano, no es más que el final de
una etapa de nuestras vidas. En estos dos meses he aprendido mucho, por
supuesto, pero sobretodo me llevo la suerte de haber conocido a unos compañeros
que han compartido precariedad y que desde luego valen todos mucho. Cada uno
tiraremos por diferentes caminos, algunos tienen que terminar sus carreras,
otros empezarán nuevas formaciones, y otros como yo, iremos de cabeza al paro
como 6 millones de españoles, no es original pero es lo que hay. Cuando cada
uno de este grupo de precarios lo necesite, yo estaré ahí y quiero que cuenten
conmigo, porque siempre nos quedará París, digo Huelva.
Podría escribir muchas cosas, pero ya lo haré más adelante,
que uno se lleva todo el día escribiendo y hacerlo en el tiempo libre es un
poco de masoca. Y como no puede ser de otra forma, terminaré mi entrada con una
frase que resume todo lo anterior “Pos llévate esta”.
Presentación
Señores del mundo y del universo en general, este es un pequeño espacio que los Becarios de verano del Huelva Información del año 2012 vamos a usar para escribir sobre nuestra experiencia. Como buenos españoles cualquier iniciativa para no trabajar es buena, que rápido aprendemos...
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